2026

Adiós, Maestro: El Último Torneo de la Leyenda del Pádel Miguel Lamperti

El fin de una era

Hay momentos en el deporte que van mucho más allá del marcador. Momentos en los que ganar o perder apenas importa, porque la experiencia puramente humana lo supera todo. El Buenos Aires Premier Padel P1 del 15 de mayo de 2026 fue uno de esos momentos — el día en que Miguel Lamperti, a sus 47 años, jugó su último torneo profesional en suelo argentino en el estadio Mary Terán de Weiss del Parque Roca, ante 13.000 aficionados.

El argentino de Bahía Blanca, nacido el 11 de noviembre de 1978, ya había anunciado que 2026 sería su última temporada como profesional. Tras casi dos décadas en el más alto nivel — desde el Padel Pro Tour, pasando por el World Padel Tour hasta la era Premier Padel — cerraba una carrera que ha cambiado el pádel para siempre.

El partido

En Buenos Aires, Lamperti salió a la pista junto a su compañero Martín Abud, el paraguayo con quien jugó su torneo de despedida en casa. Aunque el resultado no acompañó, apenas importó. El público se puso en pie en cada punto que jugó. Cada bandeja, cada víbora, cada mirada hacia las gradas fue recibida como si fuera un golpe decisivo en una gran final.

Solo una semana antes, en el FIP Silver de Mendoza, Lamperti ya había vivido otra emotiva despedida con una ovación del público tras caer en primera ronda. Aquel partido, perdido ante Mauricio Rivero y Francisco Maier por 7-5, 6-7, 6-7, mostró exactamente lo que Lamperti siempre ha sido: un jugador que pierde con elegancia y gana con clase.

Una carrera única

Miguel Lamperti descubrió el pádel a los doce años y pronto entrenaba diez horas al día. Sus primeros torneos los jugó junto a nadie menos que Matías Díaz, más tarde uno de los grandes del deporte. Un grave accidente de tráfico y la pérdida de su madre lo apartaron temporalmente de las pistas, pero Lamperti siempre regresó — más fuerte, más apasionado y más querido que nunca.

Su estilo de juego era inconfundible: defensa paciente tras el cristal, luego dominio fulgurante de la red con una bandeja perfecta, seguida de una vibora devastadora. Pero lo que realmente le diferenciaba era su teatral conexión con el público. El pelo blanco, las celebraciones expresivas, la interacción constante con las gradas — Lamperti convirtió cada partido en un espectáculo.

No es casualidad que incluso grandes figuras como Franco Stupaczuk lo citen como uno de los jugadores que admira por encima de él mismo en su mejor momento — junto a Matías Díaz y Juani Mieres. Lamperti fue campeón del mundo con Argentina, múltiple ganador en el Padel Pro Tour y el World Padel Tour, y a sus 47 años aún figuraba en el top 100 mundial (FIP #88).

Más que un jugador

Miguel Lamperti nunca fue solo un jugador de pádel. Fue un embajador del deporte, un puente entre generaciones y la prueba de que el pádel es mucho más que una competición: es una forma de vida. Para su última temporada eligió deliberadamente a un compañero joven: el español de 19 años Alberto García Trabanco, un simbólico relevo generacional.

En Buenos Aires, con 13.000 personas coreando y aplaudiendo, Lamperti cerró su último capítulo en suelo argentino. Aún quedan torneos en el calendario de 2026, pero esta fue la despedida en casa. Este fue el momento en que su público le dejó ir.

Gracias, Maestro

En un deporte que se vuelve cada vez más joven, más rápido y más atlético, Miguel Lamperti nos recuerda que los momentos más hermosos del pádel no son siempre aquellos en los que la pelota se golpea con más fuerza — sino aquellos en los que el corazón late más fuerte.

Gracias, Miguel. Por el espectáculo, las sonrisas, las víboras y los recuerdos. Hasta siempre, Maestro.

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